6 de abril de 2010

El juego de los centavos

Hay un conocido juego matemático que pregunta cuánto dinero tendría una persona al final de un mes, si le regalaran 1 centavo el primer día, 2 centavos el segundo, 4 el tercero, 8 el día siguiente, etc. Es decir, recibiendo el doble cada día.
Nonno Zapallo apetece reflexionar sobre este problema para compartirlo con los que no lo saben o ya lo saben y nunca se animaron a pensarlo detenidamente.
Nonno Zapallo pregunta. Si Ud. fuera la persona afortunada que recibe
ese mísero donativo, ¿estaría dispuesta a dejar sus actividades diarias y tener que ir a recoger estos centavitos, digamos... a unas 6 horas de viaje en bicicleta todos los días durante un mes?


Cri, cri, cri...


El equipo de estadística y censos de Nonno Zapallo realizó una encuesta al respecto, que arrojó los siguientes guarismos.

10%
No acepto porque no sé andar en bicicleta.
20%
No acepto porque tengo bicicleta, pero fija, para hacer gimnasia.
30%
No acepto porque no entendí la pregunta.
39%
No me conviene.
1%
Bueno, dale.

Según esta encuesta, el sentido común indicaría que tiene que pasar mucho tiempo hasta que el beneficiario de esta dádiva sea millonario. Más si hacemos las primeras cuentas.

A la semana obtendría $1.27, correspondiente a la suma de los primeros 7 días:
0.01 + 0.02 + 0.04 + 0.08 + 0.16 + 0.32 + 0.64

A los 14 días, apenas recibiría $163.83

Aquí, más de uno que estaba convencido de que se iba a ser millonario, colgaría la bicicleta.
Pero el que persevera...llega al día 30, triunfa y tiene en su cuenta bancaria ¡$10,737,418.23! Y no hablar del que participa en un mes de 31 días, que termina ganando más de 20 millones.

¿Qué aprendemos de todo esto? ¿Que la suma de una progresión geométrica de unos pocos términos engaña al sentido común? Tal vez. Pero Nonno Zapallo cree que lo más importante a tener en cuenta es que, si alguien le ofrece formar parte de este juego, primero, cómprese una bicicleta y, segundo, evite participar en febrero.

30 de marzo de 2010

Nonno Zapallo dijo basta

Nonno Zapallo dijo basta, está cansado y no lo soporta más. Se atrevió a publicar esta entrada porque está harto de escuchar a periodistas, profesionales, políticos, maestros y otros individuos de la especie humana de habla hispana que dicen primer en vez de primera cuando se refieren a sustantivos femeninos.
"Es la PRIMER barbaridad que digo hoy." 
¡No, por favor! Debe ser:
"Es la PRIMERA barbaridad que digo hoy." 
Sólo la palabra primero se puede apocopar como primer.
Por ejemplo, es correcto decir,
"Mi primer deseo es que lo digan bien."
Cuando nos referimos a un sustantivo femenino debemos usar siempre primera, nunca primer.

Nota: Nonno Zapallo no intenta enseñar a nadie ni mucho menos, pero, como su nombre lo indica, es una persona mayor y, como tal, tiene algo de sabio. Además, hace honor a su apellido y es un hombre muy pensante. Así que pide que le presten atención... y un poco de paciencia.

28 de marzo de 2010

Los corsarios de la libertad


No hace mucho, Nonno Zapallo leyó un libro de Pacho O'Donnell y se sorprendió al descubrir a qué se debía la similitud en el diseño de las banderas de algunos países centroamericanos con la de Argentina. El motivo de esta semejanza es que las banderas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua fueron inspiradas en la argentina en la época en que los corsarios de Buenos Aires recorrían los océanos del mundo con la principal misión de destruir barcos españoles.
La bandera argentina, que siempre estaba al tope de los navíos corsarios, resultó legendaria y atractiva debido a la fama de las hazañas de, entre otros, el irlandés Guillermo Brown, el inglés Tomás Taylor y especialmente el francés Hipólito Bouchard, que libró batallas en el Pacífico Norte. Esto cautivó a los criollos de la zona e hizo que varias naciones centroamericanas adoptaran su traza y colores.
Fuente: O'Donnell, Pacho, Los héroes malditos, Sudamericana, Buenos Aires, 2004.